Lo reconozco, y este lobo, en una de esas escasas veces que está de acuerdo con los humanos, ha de ponerse de acuerdo con unos cuantos, pues no puedo evitar substraerme (ni quiero) al un motivo que estos dias está dando que hablar (en realidad lo hace desde principios de año, pero ahora con más motivo). Y el motivo no es, ni mas ni menos, que el aniversario del sueño de una persona hecho realidad. Sueño que, sin pretenderlo ni saberlo entonces, iba a cambiar a su modo la mentalidad de una buena parte del mundo y a la vez iba a darle un regalo en forma de ilusión o fantasía.

Efectivamente, me refiero a Star Wars (o lo que en su momento se acabó por renombrar como Star Wars, Episodio IV: Una nueva esperanza), y como no, a George Lucas.

Y es la verdad. Hace 30 años, dos semanas después de aquel mágico dia de 25 de mayo de 1977, este lobo tubo la gran fortuna, de poder presenciar algo que le dejó honda huella y cuya "enfermedad" aún le dura, y de la que no quiere curarse.

Como a muchos otros, dicha enfermedad llegó de golpe. En mi caso concreto a los pocos minutos de empezar a ver la visión hecha película de cine de ese genio (que lo es). Como digo, sucedió poco despues de comenzar, tras esos títulos y prólogo en letras de oro y blanco respectivamente, y tras la aparición de la nave consular corelliana. Fue entonces cuando de pronto la pantalla (y la sala de cine) se llenaron primero del, desde entonces, característico sonido y luego de la impresionante imagen de la parte baja del Destructor Estelar del Imperio (y eso que era el pequeño del la flota, descontando a los cazas y cazabombarderos TIE). Desde ese momento, lo reconozco, caí enfermo sin remedio, y el resto de la pelicula solo hizo "agravar mi enfermedad" hasta un nivel ya incurable, a causa de los cuatro aventureros que irán en pos de (mira por donde) una princesa para salvarla de las garras del ya eterno Lord Darth Vader y la posterior lucha de un puñado de personas insignificantes contra la mayor arma jamas construida hasta entonces por el cruel y despiadado Imperio Galáctico, la Estrella de la Muerte.

En cualquier caso, sin saberlo, al ofrecernos su sueño, dio algo muy especial al mundo y por ello será recordado por generaciones venideras y las que hemos tenido el gran honor de poder disfurtar de su visión cuando él nos la ha ofrecido, Y sin saberlo, como dije,cambió en cierto modo la historia del mundo, o al menos de una buena parte de éste, pero eso es otro tema.

Es justo reconocer que no ha sido lo único relevante que ha sucedido en esos años. (Antes o después de Star Wars , Episodio IV , y como ejemplo y sin salirnos del cine, tenemos Star Trek, Galactica, Espacio 1999, Superman, Los Inmortales.... todas ellas, series o sagas que han dejado profunda huella y tambien creado una legion de fans y aficionados que se han ilusionado con una o varias de esas creaciones, y yo he de incluirme, y el cine no es el único, pero en este caso es del tema que hablamos). Pero aun así no podemos negar que la saga Star Wars ha marcado con gran profundidad en la mentalidad y la sociedad humana.

Es por ello que, muchos nos sentimos un tanto ilusionados por el aniversario de dicho evento ocurrido hace 30 años y algunos, como el aqui presente, seguro que para "celebrarlo" se verá de nuevo dicha película pase lo que pase y pese a quien pese, y volverá a ilusionarse y le brillarán los ojos en el momento de las famosas letras de oro y de la aparición del Destructor Estelar, de Darth Vader, del Halcón Milenario.. e incluso de la Estrella de la Muerte (por no hablar de los propios personajes).

De todos modos hay que agradecerle a George Lucas que haya compartido su sueño con todos nosotros. Y eso que en cierto modo le tengo un poco de envidia, puesto que a pesar de todos los problemas que tuvo inicialmente, a pesar de todas las trabas para poder crear y estrenar ese primer hito de la saga Star Wars, al menos tuvo la oportunidad de poder crearlo y mostrarlo al mundo, lo que al menos hasta ahora a mi no me ha sucedido. En cualquier caso, sabiendo que sigue y seguirá deleitandonos y ofreciendonos y compartiendo sus sueños, le perdono sinceramente y me guardo esa envidia en un rincón olvidado para siempre.

Con todos mis respetos para una gran persona y en cierto modo, un genio. Y mi agradecimiento personal a la vida por darme la opción de descubrir el maravilloso sueño de una persona, que ahora es eterno para siempre, y haber podido disfrutarlo en su misma época de creación.

Que La Fuerza os Acompañe.